Sin jugadores diferentes no hay equipo

“La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo”, Isaac Newton.

Todos somos uno y cada uno es diferente. Así se construye un buen equipo y se mantiene el tiempo necesario para llegar al objetivo.

Sin ingredientes no hay receta. Seguro que muchas veces has abierto la nevera para preparar un plato que te apetecía mucho y te has dado cuenta de que no podías porque te faltaba algún ingrediente.

La individualidad, la esencia, el perfume de cada persona dentro del equipo es indispensable. La huella personal se construye ya en la infancia; incluso puede que nazcamos con ella.

A muchos de nosotros nos han educado para ser uno más. Dibujar una casa con ventanas, aprender a sumar, hacer cola en la fila, aprobar exámenes, ganarse la vida con un buen trabajo, casarse y tener hijos.

Nunca nos instaron a ser diferentes. A escanear nuestra huella para hacerla más nítida y fuerte.

Pero la verdad es que, cuando hablamos de trabajo en equipo, esa diferencia es necesaria y es lo que confiere el sentido a la interdependencia grupal.

Si cada uno se siente seguro en su propia piel, sabe quién es y qué necesita no se sentirá amenazado por los demás miembros del equipo. Además, respetará la idiosincrasia de los otros puesto que entenderá que, gracias a ella, la innovación grupal será mayor.

Así que, quizás, la mejor práctica para optimizar el trabajo en equipo sea trabajar en hacer más potente el valor diferencial de cada persona.

“Sé lo más tú que puedas dentro del equipo pero entiende que los demás serán lo más ellos también”

Si cada miembro del equipo está enraizado en su identidad profunda, se sentirá empoderado para aportar su propia marca en cada acción grupal. Pero además, permitirá que los otros hagan lo mismo y los respetará profundamente. Entonces se generará la magia del equipo. El momento en el cual suceden cosas increíbles.

Cuando preparamos una receta dejamos que cada ingrediente haga su función, si los hemos escogido es porque sin ellos no saldría esa receta. Cuando preparamos una crema de verduras necesitamos verduras diferentes. Unas le darán sabor, otras le darán un toque espeso, otras nos saciarán más…

Y si no, observad el Universo. Cada elemento tiene su espacio y su identidad y coexiste, grácil, con el resto de elementos del mismo.

Receta de crema de calabacín:

Ingredientes:

  • calabacín
  • calabaza
  • apio
  • zanahoria
  • puerro
  • cebolla
  • cúrcuma y pimienta
  • aceite de coco

Preparación:

Sofreír puerro y cebolla en el fondo de la olla. Una vez sofritos, añadir agua caliente y las verduras peladas y troceadas. Poner a hervir durante 20 minutos con una cucharada de aceite de coco. Triturar una vez cocinadas con un toque de cúrcuma y pimienta.

Escrito por Natalia Pomar y Neus Elcacho

7 comentarios en “Sin jugadores diferentes no hay equipo”

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *