La felicidad empieza en la infelicidad

¡Feliz día internacional de la felicidad! (Vaya redundancia, ¿no?)

Ríos de tinta se han escrito sobre cómo ser felices. La humanidad lleva milenios preguntándose sobre el elixir vital.

En las empresas también es algo que preocupa, y cada vez más. Cada vez hay más estudios que demuestran que las empresas que invierten y apuestan por sus trabajadores, con teambuildings y formaciones que consigan aumentar los niveles de nuestra hormona de la felicidad – la serotonina-, tienen un 63% de empleados más felices y satisfechos, y son más rentables.

Lamentablemente, los programas sobre la felicidad, en muchas ocasiones obvian una parte implícita por naturaleza en la felicidad: la infelicidad.

¿Por qué la infelicidad nos conduce a la felicidad? Por diversos motivos:

  • Únicamente, por contraste, podemos discriminar lo que es sentirnos felices de lo que no. ¿Cómo sabríamos qué es arriba si no existiera abajo? ¿Quién sabría lo que es femenino sino conociéramos lo masculino? Es necesario conectar con la infelicidad para, por comparación posterior, saborear la felicidad.
  • La satisfacción en la vida (personal y profesional) depende casi al 100% de uno mismo. Si dentro de cada uno de nosotros existen emociones o situaciones pendientes de resolver, será imposible disfrutar de la felicidad. Únicamente cuando hayamos transitado esas asignaturas pendientes, podremos lograr la alegría interior permanente.

Pensemos en lo mucho que deseamos un dulce cuando seguimos una dieta muy estricta. La ansiedad que nos generar una prohibición.


La infelicidad tiene muy mala prensa. Como el dolor o los conflictos. Es necesario permitirnos esas «malas emociones», para que pueda haber las buenas. No debemos evitarlas. Sino vivirlas para expresar nuestras necesidades. ¿No os habéis planteado nunca aquello de «no sé lo que quiero de momento pero sí sé lo que no quiero»?

Lo cierto es que somos seres poliédricos que también podemos sentir infinidad de sensaciones y emociones. No todo es blanco y negro, no todo es causa y efecto.

Si tratamos con mayor dignidad a nuestra infelicidad interior, quizás ya estemos en el camino para encontrar la felicidad con mayúsculas; aquella que casi es inquebrantable.

¿Qué tal si hacemos una dieta en la que disfrutemos de alimentos saludables y nos olvidemos de que existía la bollería?

¿Cómo serían las empresas con personas felizmente inquebrantables?

¿Qué repercusión tendría en la humanidad?

En Healthy&Happy somos idealistas e ilusionadas natas. Y trabajamos para conseguir personas y empresas felizmente inquebrantables todos los días del año.

Escrito por Natalia Pomar y Neus Elcacho

6 comentarios en “La felicidad empieza en la infelicidad”

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